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jueves, 10 de noviembre de 2011

Escribir

"Es importante decir cómo nos llamamos, decir el nombre de los lugares en donde hemos vivido y describir los detalles de nuestra existencia. «Vivía en Coal Street, en Alburquerque, cerca un garage, y llevaba la compra en bolsas de papel por Lead Avenue. Allí alguien, al comienzo de la primavera, había plantado unas remolachas y yo observaba crecer aquellas hojas verdes de color rojizo».
Hemos vivido; cada uno de nuestros momentos ha sido importante (...). Registrar los detalles de nuestra vida significa tomar partido en contra de las guerras, las matanzas, en contra de la velocidad excesiva y la eficiencia exagerada. El escritor debe decir sí a la vida, a cada aspecto de la vida: al agua en los vasos, a la jarra de leche, al bote de ketchup sobre el mostrador del bar."

NATALIE GOLDBERG, EL GOZO DE ESCRIBIR

Notas sobre “La práctica del relato” de Ángel Zapata

El autor de “La práctica del relato” intenta presentar las mejores prácticas en materia de narración para nuevos escritores y habla de cuatro virtudes:

Naturalidad

Evitar el exceso de literatura en el texto y la imitación del estilo literario. El empeño de escribir muy bien puede ser un obstáculo para el escritor.

La naturalidad es algo parecido a una relación de confianza que el escritor entabla con sus lectores. No sirve de nada escribir muy bien y de manera complicada si para ello tenemos que sacrificar esa relación.

La naturalidad consiste en no fingir. Hay que contar la historia (verdad o mentira) sin reticencia ninguna.
La palabras elegidas no deben ser puro adorno sino engranajes que giran al servicio de la acción.
El narrador cuenta algo en vez de hacer observar las peripecias de las palabras.
Es mejor cuando las frases son cortas y livianas, y el relato es nítido y directo.

Pero, escribir de manera sencilla no significa reproducir las conversaciones entre personajes como son en la realidad. El estilo coloquial está cargado de una multitud de giros y expresiones que no tienen valor informativo sino solo sirven para mantener un contacto continuo con su interlocutor.

Hay que mantener: (i) Un vocabulario usual (ii) La ausencia de adornos retóricos (iii) El uso de frases cortas (iv) Y transmitir en cada momento el estado de ánimo de los protagonistas.

Estilos a evitar: (i) Formal: textos como informes técnicos (ii) Enfático: exagerar la descripción con muchos adjetivos (iii) Retorico/poético: como un poema o como el ejemplo 1 (iv) Y asertivo: descripciones que se parecen a textos científicos o a comentarios sobre datos estadísticos.


Visibilidad

Hay que producir en la mente del lector el efecto de una película. Hacerle ver las escenas y los personajes.
Por eso, la descripción de los personajes no debe ser directa sino a través de sus acciones. Esa es una técnica que engancha al lector.
Muy importante: hablar de detalles para situar al personaje en su ámbito, y añadir viñetas.
Pero la selección de esos detalles, no es tarea fácil. Necesita mucha práctica y algo de talento.
También hay que mantener el suspenso hasta el fin de la historia y eso se consigue con llevar la historia en direcciones no esperadas por el lector. Lo previsible no es visible.


Continuidad

Hay cosas que deben fijarse en la mente del lector. Para eso es necesario repetir. Sí, mantener la continuidad por repetir. Pero solo lo que importa, con amenidad  y sin dejar que el lector lo note.

Personalidad

El perfeccionismo representa un obstáculo muy serio para la personalidad de la escritura: obstaculiza la expresión propia.

Tópicos: A un lector no le gusta leer lo que ya sabe.
Por ejemplo: Sabemos todos que los días de la primavera son radiantes, que en el campo se respira mejor que en la cuidad y cómo son los embotellamientos en las horas de punta.
Lo previsible, lo consabido y las frases hechas hay que utilizarlos con pequeñas dosis

Al escribir hay que evitar el pudor. Escribir en total impudor. Pero eso, según el autor, no significa convertir su texto en algo vulgar e idiota como el streep tease. Sino evitar la censura y abordar los tabús sin temor.

Los buenos relatos no plantean de manera general situaciones cerradas.

Escribir no es pensar con la cabeza. Sino ponerle una funda a las ideas juiciosas que amueblan la cabeza y mudarnos a lo imaginario.
Escribir es también pensar con el corazón, jugar y buscar un equilibrio entre pensamiento dirigido y pensamiento fantaseador.

domingo, 16 de octubre de 2011

Dime quién soy - Julia Navarro

He cruzado un desierto de 1096 páginas. Acabo de finalizar, hace unos minutos, la lectura de "Dime quién soy". 
Primero debo decir que la nueva novela de Julia Navarro es muy divertida y conmovedora. Estoy contento de haber descubierto a esa escritora con su gran capacidad de imaginación y también de redacción. Supongo que mantener el suspenso a lo largo de 1100 páginas no es tarea fácil. 
Sin embargo, me hubiera gustado que la investigación de Guillermo fuera más complicada. Era demasiado rápida y facilitada por gente que era capaz de contar cada detalle de la vida de Amelia, hasta sus sentimientos.

Mientras leía la novela pensaba que el titulo "Dime quién soy" se refiriera a la búsqueda de Guillermo de su origen en el pasado de Amelia Garayoa, su bisabuela. Al fin descubrí que esa última estaba todavía viva y que es ella la que necesitaba recordar quién era porque el Alzheimer le estaba devorando la memoria.

Una cosa que me extrañó: el último capítulo cuenta la vida de Amelia entre el día de su regreso con Max y Freidrich de El Cairo hasta la caída del muro de Berlín. Entre las dos fechas hubo la muerte de Franco en 1975 seguida de la transición democrática española. No hay en ese capítulo ningún comentario de Amelia sobre esos eventos, sabido que su único motivo de convertirse en espía fue derrotar a Hitler para que Franco, el asesino de su padre, se quedara débil.

La novela puede dar a luz a una película de espionaje del estilo de "Shining Through". Otra pelicula, esta vez francesa, que cuenta una historia algo parecida es "Elle s'appelait Sarah" de Gilles Paquet-Brenner.